Aprender a vivir… viviendo

A lo largo de la vida, las experiencias propias tienen un valor sumamente apreciable en el logro de los objetivos de cada persona y no existe un consejo tan poderoso que nos genere mayor aprendizaje, que una experiencia.

En ocasiones, quienes cuidan y se preocupan por nuestro desarrollo están constantemente advirtiéndonos sobre lo que puede o no puede suceder si llevamos a cabo ciertas acciones o tomamos alguna decisión. Sin embargo, la vida nos pertenece y existen caminos que solamente nosotros podemos recorrer, en donde el aprendizaje será únicamente nuestro.

En ese imparable andar, la mayor parte de nuestro entorno no se encuentra en nuestras manos; en ocasiones las cosas saldrán como deseamos y en otras no, pero cada una se transformará en una provechosa lección. La vida se conforma por momentos y experiencias, instantes y circunstancias que nos conducen por diferentes senderos, caminos para avanzar o retroceder, para continuar el rumbo o redireccionarlo hacia nuestras metas y seguir intentando.

Aprendamos a vivir… viviendo. Tomemos las oportunidades que se presenten y experimentemos, llenemos nuestro ser de conocimiento y, en el proceso, recordemos lo siguiente:

  • El tiempo es nuestro mejor amigo.
  • Todo llega o sucede cuando es el momento adecuado, ten paciencia y sé constante.
  • Mantén la esperanza, será la mejor aliada en los momentos difíciles.
  • Disfruta el presente y todo el trayecto hacia la meta final.

No existe el camino adecuado, todos dibujan el propio y es un verdadero privilegio seguir aprendiendo de cada día, no importando si es bueno, malo, triste o alegre; la actitud te permitirá obtener lo mejor de cada vivencia.