Más allá de la piel

Somos sustancia, y también algo más. Algo más que traspasa las fronteras de la piel, de lo visual, de lo tangible. Somos emociones y sentimientos, somos estados de ánimo y además, sujetos influenciables al cambio. Somos lo que vemos y lo que sentimos, lo que creemos y lo invisible. Es decir, somos más allá de la piel y de lo palpable.

La dinámica entre la sustancia y las emociones, determina una imagen o creencia de lo que somos. Esta imagen es creada por nuestra propia percepción y también por lo que las personas que nos rodean nos dicen o nos dejan de decir.

Generar identidad es difícil. A veces quedamos marcados, desde muy pequeños, por comentarios o experiencias que no pudimos entender o dimensionar. Cargamos con una sentencia sobre nuestra identidad y pensamos que somos así y no podemos cambiar.

La buena noticia es que somos seres en construcción. Desde el día que nacemos empezamos a generar identidad. Tenemos un mundo interior que nos dice  qué nos gusta y qué no, qué nos genera miedo o estabilidad, dónde nos sentimos cómodos y dónde no, y con quién deseamos relacionarnos, o si debemos hacerlo. En ocasiones, nos puede costar escuchar a esta voz  interior.

Solamente nosotros mismos podemos conocernos más allá de la piel. El tiempo con uno mismo nos ayuda a entendernos, a dejar nociones preconcebidas o que no funcionan, a ser como quisiéramos, a implementar lo que nos atrae… La introspección es lo único que nos lleva más allá de la piel. Si cobramos consciencia y nos lo proponemos, podremos alcanzar los cambios necesarios para convertirnos en la persona que deseamos ser.