Tengo miedo

“La valentía no es la ausencia de miedo, sino la fortaleza de seguir adelante a pesar del miedo.”- Paulo Coelho

El miedo existe como mecanismo de defensa para que el ser humano pueda ponerse en alerta y tomar decisiones, existen razones científicas que explican lo anterior, su importancia en la sobrevivencia y la evolución.

 A veces el miedo lo hace a uno correr, huir o paralizarse, lo hace tomar o no decisiones, lo desgasta, drena la energía y siempre es una sensación desagradable que obliga a pensar una y otra vez una misma situación.

 Una aventura nueva; hablar en público, el inicio de un trabajo, un cambio fundamental en la vida, una experiencia desconocida que implique arriesgar algo, usualmente da miedo. En más de una ocasión hemos escuchado que se debe vencer el miedo para poder avanzar – es precisamente en eso en lo que deseamos hacer énfasis.

¿Cómo no se vence el miedo?

Tener miedo y atrevernos a hacer lo que nos lo produce, no es vencer el miedo es aprender a vivir con él, lo anterior reviste de vital importancia para tomar conciencia que siempre nos va a acompañar en mayor o menor escala, porque es parte de nuestra condición humana. El reto es ponerlo en dimensión y que se vuelva un aliado en nuestro proceder en la vida.

Frente a una situación arriesgada, nueva o desconocida es casi inevitable levantarnos por las noches, sentir las mariposas en el estómago e incluso sudar un poco. Pero a pesar de la incertidumbre, si nuestro objetivo final vale la pena, esas sensaciones de miedo nos ayudarán a crecer para acercarnos cada vez más a la meta.

Debemos atrevernos a tomar decisiones y enfrentar nuestras actuaciones tomando en cuenta nuestros miedos. En la medida que mis acciones empiecen a tener resultados, estos temores irán disminuyendo.

 

El mundo es de quien se atreve, quien hace, se equivoca y rehace; el mundo es de quien no se paraliza, no huye, no evita. El mundo es de quien lo enfrenta: ¡Seamos parte de ese mundo!